viernes, 22 de junio de 2007

Una de piratas o "All you need is love" Parte IV

UNA DE PIRATAS O “ALL YOU NEED IS LOVE”

Parte IV

Cuando los piratas son hombres enamorados de una piel que huele a jazmines, rompen promesas con sus hermanos de ayer y huyen al amanecer rumbo a un puerto que aún no ha puesto precio a su cabeza.
(Una de piratas/JM Serrat)

En la búsqueda de pareja la red presenta un abanico de posibilidades. A priori creo que no son diferentes de las oportunidades que puedan presentarse en el mundo real si uno utiliza el mismo empeño en lograrlo. Ahí radica, me parece la primera diferencia. Las personas no ponen la misma energía en ambos lugares. La virtualidad despliega una sensación de que el mundo se abrirá a nuestros pies. Y no es muy errónea la idea teniendo en cuenta lo magnifico e ilimitado de acceder a la cada rincón de este planeta y sus habitantes con un simple click.
Bajo esta perspectiva no es extraño que la sensación que aparezca sea de omnipotencia con una mezcla de esperanza y ansiedad difícil de contener. Tal vez el hecho de que hombres y mujeres busquen logros distintos es también un paralelo que podemos hacer en la vida concreta y cotidiana. Y me atrevo a pensar que donde no hay un paralelo es entre la búsqueda verdadera de cada ser humano y la que describen o ejemplifican los grandes medios masivos de comunicación. Si nos dejamos llevar por ellos, un hombre común estaría a la búsqueda de una dama alta, esbelta, de no más de 55 kg sin celulitis ni estrías, con curvas pero no demasiado pronunciadas, notoriamente agradable, exitosa, elegante lo suficientemente inteligente para disfrutar una charla después de buen cine y que no compita con él. No estaría mal que según la etapa de la vida tuviera unos diez añitos menos. Y en la superficie cada hombre que se le presentara esta opción se me ocurre que afirmaría categóricamente que la desea, pero escarbando un poquito me parece que tal vez no sea tan sencilla la cuestión. O si, pero desde otra óptica. Si esa mujer existiera, exigiría al hombre una tarea de permanente examen y a su vez un entrenamiento de autoestima para no pensar todo el tiempo si otros congéneres no serían más merecedores de la misma. Las mujeres reales, de carne y hueso no entramos en ese estereotipo y me parece que ni siquiera la mayor diosa local o holliwoodense entraría. Barbie no es más que una muñeca de plástico. Insisto en la idea que cada ser humano busca su par y hasta quien sabe su impar pero a su alcance. Lo que si creo que difiere completamente es lo busca una mujer y un hombre.
Nosotras , a la hora de encontrar una pareja nos parecemos mucho a esa publicidad que irónicamente dice que deseamos un hombre caballero y cortés pero no para abrirle la puerta a otras damas sino con esa faceta únicamente para una. Exagerado o no, ese aviso publicitario cuenta que el hombre de nuestros sueños o el que aspiramos a conocer tiene muchos rasgos de príncipe azul y me atrevo a incluso, agregar, que si tal candidato es además pícaro y atorrante, un poco mejor. Quiero decir con esto, que la mujer desea un hombre que la comprenda a pesar de saber que nunca lo logrará y que además sea atractivo, cariñoso, inteligente, leal y buen padre. Y aquí me gustaría entrar en las diferencias puntuales. Una mujer, ya sea adolescente, madura, mayor, joven, siempre existe la ilusión de ser comprendidas y un modelo de hombre ideal. En cambio, para un hombre, las cosas suelen ser más sencillas. Tal vez porque el mismo es menos complicado. Un hombre, digo yo, busca más que nada en el mundo una mujer que lo ame y que se lo demuestre haciéndolo sentirse amado. Luego vendrán los parámetros. Pero de ninguna manera, creo, la prioridad sea la Barbie. Es tal vez una afirmación polémica y en la que se puede debatir pero a mi entender, en resumen, las mujeres buscan el hombre ideal y los hombres una mujer que los ame.
Desde esta premisa trato de hacer entonces un paralelo con las relaciones virtuales porque lo primero que me viene a la cabeza es pensar que a tiempo y forma siempre ha sido así. Seguramente con más o menos romanticismo, con más o menos libertades para llevar una relación adelante, con distintos contextos pero siempre hemos buscado estos caminos o estos nortes. Cuando dos personas se conocen y se gustan le llamamos de distinto modo, puede ser, flash, flechazo, feeling, onda, conexión, etc. Salvo rarísimas excepciones, si eso no ocurre de entrada difícilmente aparecerá en el futuro. Es como el punto de partida, como la luz de que el camino se puede transitar y disfrutar. Es un momento de ganas y elucubraciones que mezclan emociones, sentimientos y una actividad mental que interviene en medio de ellos. Descontado este paso que referimos como químico y hasta puramente hormonal empieza a tallar otra historia. Nos ha pasado muchas veces que ese hombre que nos atrapó con su presencia o su mirada en un lugar, cuando tenemos la oportunidad de escuchar su voz ya pierde un gran porcentaje de su encanto y por supuesto que esta posibilidad es también viceversa, quiero decir, que también le ha ocurrido a los hombres respecto de alguna mujer. Sin ir mas lejos, hace un tiempo atrás, una modelo top (recién divorciada o durante el proceso del mismo) se involucró sentimentalmente con un jugador de futbol que conoció haciendo fotos sensuales para una revista de moda. El muchacho que a partir de allí se convirtió en una figura mediática y por supuesto en “el ganador” tiene un físico apolíneo, cabello largo y sedoso, un rostro agradable. Cuando escuché la primera vez su voz en un reportaje se me vino abajo toda esa imagen. Tenía un tono agudo, finito, lo que vulgarmente se llama “voz de pito”. Pero también ocurre que lo que acompaña esa voz es tan fuerte que realmente no nos debilita este detalle u otro y continuamos atravesados por la flecha del encanto un tiempo más. ¿Cómo se sostiene esta sensación cuando el tiempo va pasando? ¿Cómo se fortalece la incipiente relación para que se convierta en algo estable y promisorio? Muchos dirán con ingredientes cotidianos como la comprensión, la tolerancia, el buen humor, la inteligencia, las ganas, el compromiso. Y es cierto, pero antes que todo ello ocurra si tenemos la enorme fortuna que aparezca simultáneamente y de ambas partes, habrá que recorrer otro camino. El hombre deberá hacernos creer que tiene pasta de príncipe azul y que no lo es simplemente porque no ha nacido en la realeza europea. O un pirata de extracción literaria, pero que abandone todo por nuestro amor y por supuesto, se redima de serlo. Y nosotras, mujeres, tendremos que probar que nuestra capacidad de amor es casi tan grande como los sueños de amor que vamos anidando desde nuestra mas tierna infancia.. Ahí me parece que empieza la historia sobre la cual se construye otra historia, una de amor o una de piratas que para el caso es lo mismo.
En estos tiempos no será difícil que aparezcan columnas de hombres y mujeres que quieran expresar sus argumentos para refutar mi planteo. Y seguramente muchos de ellos serán válidos.
Tal vez se encuentren fuera de ésta órbita las todas las feministas o las reivindicadoras acérrimas de los derechos de la mujer, e incluso los hombres un poco o demasiado machistas, que se derriten frente a las modelos de tapa de revistas. Y esto no prueba mas que no es tan desacertado lo que expreso. Si una feminista y un machista se unen en oposición a esta idea quiere decir que la teoría no esta muy lejos de la realidad y que tal vez sean honrosas excepciones las que terminen confirmando la regla.
En este mundo virtual y mentiroso para algunos y no tanto para otros, la química inicial surge de algo distinto que el primer encuentro físico. Escuche por allí que el primer beso se da con la mirada. ¿Cómo será en la red? Quiero decir, que reemplazará a esa mirada que seguramente todos alguna vez en la vida sentimos. Como un primer beso pero también como si nos estuvieran sacando la ropa lentamente. No encuentro un paralelo comparable a ese momento. Y por supuesto, que no estoy desmereciendo la internet y su virtualidad a hora de conocer a alguien. Simplemente creo que no lo encuentro. Un Nick es algo importante, dice mucho, la mayoría de las veces, nos da ideas concretas. Ya sea porque tenga números que refieran a la edad o adjetivos que pinten la virilidad de un caballero, lo sexy que es una mujer, lo tierno, lo dulce, etc. Un Nick puede hablarnos de los sueños de alguien o de sus gustos por el cine o la literatura. No es igual la imagen que se forma de alguien que se llama bostero87 que la de eternauta76 o demian666. El primero nos remite a un adolescente futbolero, el segundo a un joven intelectual y el tercero a un conflictivo amante del demonio o un ávido lector de Hesse. Cuando leemos un apodo, ya nos ocurre algo. Irremediablemente viene a mi memoria el recuerdo del Nickname de Meg Ryan en ¿Tienes un email? Con el cual conoce y se enamora de Tom Hanks quien sería luego su peor enemigo profesional. Ella se hacía llamar “chica tendera” refiriendo a la tienda familiar que quebraría gracias a los artilugios empresarios de su enamorado virtual. En la misma película, él tenía en su apodo unos números que finalmente serían los de su domicilio. En una escena absolutamente ilustrativa, conversando con él y aún sin saber que es la misma persona debaten de porque llevaría esos números y él, que ya está desesperado por unificar estas dos personas (la virtual y la real) dice que tal vez sea el número de su casa a lo cual ella contesta: “No! Estoy segura que no sería tan prosaico “. Este ejemplo es una sencilla forma de ver cuanto mas nos permite imaginar internet que el mundo real. Si es bueno o es malo, definitivamente tendrá que ver con cada uno y su personalísima experiencia al respecto.
Mas allá del nombre virtual, comenzará un ida y vuelta de emails, chat instantáneos o en salones simultáneos, foros u otros formatos y allí si nadie esconde o miente se fundará una relación que para mi gusto debería no demorar en pasar a la realidad porque de lo contrario estamos expuestos a que la imaginación haga estragos. Fundamentalmente porque esa imaginación a la que refiero proviene de nuestra ilusión y de nuestro deseo de hacerla realidad. Ya sea mujer u hombre. Aunque debo decir, que creo que es una problemática muchísimo mas femenina. La práctica de la ilusión y la desilusión es un ejercicio que las mujeres hacemos muy a menudo y si este ejercicio estuviera elongando algún músculo como el corazón ya habríamos alcanzado el nivel de fisicoculturistas del alma.
Resulta entonces imprescindible decir que, en uno u otro caso, las mujeres seguiremos practicando este deporte mientras que los caballeros irán por la vida buscando sentirse amados. Y en una de piratas como las que soñamos a lo largo de los tiempos, y que hoy podría personificarse en el Capital Sparrow y su desparpajo seductor en Piratas del Caribe. Las mujeres estaremos esperando seducirlo para luego mandarlo a cortarse las uñas prolijamente y bañarse como Dios manda y obviamente dedicarse a algo que esté dentro de la legalidad. Mientras que él estaría dispuesto a ser valiente , tierno y hasta jurarle amor eterno, siempre y cuando se sienta amado profundamente por la dama que le devolvió el beso con una mirada de admiración cuando lo vio partir en el Perla Negra hacia el destino de libertad que todos los hombres del mundo sienten dentro de su alma. Comprender este aspecto de la naturaleza humana, será en todo caso, el gran desafío de los que vivimos y de los que vivirán en un mundo de virtualidad y tecnológico hasta niveles incomprensibles en un futuro no tan lejano. Ojalá estemos a la altura de las circunstancias alguna vez en la vida y en la historia de la humanidad. Pero con tanto avance y tanto cambio mientras se aleja de a poco del modelo de familia y pareja tradicional estamos yendo ( o viviendo ya ) un quiebre que no me parece alentador. O al menos, entiendo, nos deshumaniza un poco mas aún. Y no lo digo desde un lugar nada pacato, sino desde el más abierto de los pensamientos. Creo que el amor nos hace libres y en él se encuentran todos los derechos. Porque no me parece que haya algo mas importante que el corazón para engrandecer nuestra vida y dignificar la de los otros. Incluso la de los piratas que llevamos adentro.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Esta muy bueno lo que decis. Y es cierto, todo lo que necesitamos es amor y no entiendo porque las mujeres lo complican tanto.
Dario

Anónimo dijo...

Yo también coincido con vos Lili.
Darío, qué es lo que las mujeres complicamos??
Alicia

Anónimo dijo...

Buenísimo ! Qué bien me vino leer ésto,,,,, lo estoy internalizando.
Sí, Darío, soy mujer y creo que lo complicamos todo. Me acaba de pasar.
Magda

Anónimo dijo...

Son complicadas en general. Se contradicen con lo que dicen y quieren realmente y muchas veces son dificiles de entender. Los hombres somos mas simples. Eso creo yo, habra que ver que opinan otros. Dario

Anónimo dijo...

Si, creo que los hombres somo más simples y directos, pero el mundo avanzó así a pesar de eso y lo seguirá haciendo así que no es ni bueno ni malo, sino inevitable. Si llama la madre de nuestra pareja por telefono, en 1 minuto nosotros la saludamos y le contamos las novedades; le pasamos el fono a nuestra pareja y ella le contará los detalles de las novedades durante media hora más. Y es así. También creo que nos gusta que una mujer además de amarnos nos admire, asi sea que admire cuanto comemos, o que admire nuestra sonrisa, o cualquier cosa que sea. La mujer que nos gusta es la que admira algo de nosotros.
Conociendo damas por internet me ha pasado (en dos de las tres veces en que intenté)que se habían guardado algo sin decir.
Una que tenía un enorme busto de casi 120 diría, más unos rollos de más y la otra que apenas medía 1,50 y de cola unos 100 cm. No me gustaron. Y la que sí me gustó físicamente, muy bien proporcionada, tenía un rollo no resuelto con una ex pareja infantiloide, lo que me desengañó. Aunque de todos modos nos seguimos enviando algunos mails, pero sin compromiso.
Asi que, a pesar de haberlo intentado, a mi pareja, como a las dos anteriores, la encontré en la vida diaria, me quiere, admira algo de mi, y eso hace que yo la quiera más.

Lili Tarantino dijo...

Eduardo:El detalle de la admiración es verdaderamente así. Se me escapó ese aspecto y justamente lo comento en el último post. Gracias por el aporte! Lili :o)